Florentino Pérez rompe su silencio: "No voy a renunciar" y convoca elecciones anticipadas
En una de sus comparecencias más duras y personales, Florentino Pérez ha desmentido los rumores sobre su estado de salud y su posible dimisión. El presidente del Real Madrid denuncia una campaña de desprestigio en su contra, asegura estar trabajando "como un animal" y lanza un órdago al madridismo convocando elecciones para legitimar su cargo y el nuevo proyecto deportivo.
El Real Madrid vive uno de los momentos más tensos de su historia reciente, no solo en el campo, sino en los despachos. Tras semanas de especulaciones que apuntaban a un agotamiento físico y mental de Florentino Pérez, el mandatario blanco ha salido al paso con una contundencia inusual, dejando claro que no tiene intención de dar un paso al lado.
Desmentido tajante sobre su salud
El punto más impactante de su discurso ha sido el desmentido sobre los rumores de una enfermedad grave. "La gente dice que tengo cáncer, todo esto está inventado", sentenció Pérez, visiblemente molesto por las filtraciones que sugerían que su ciclo había terminado por motivos médicos. Con estas palabras, el presidente busca zanjar un debate que estaba afectando la estabilidad del club y de su propio entorno personal.
Elecciones: El órdago para recuperar el control
Lejos de esconderse, Florentino ha decidido que la mejor defensa es un buen ataque: nuevas elecciones. Al convocar a las urnas, el presidente busca un "borrón y cuenta nueva" que le permita:
Silenciar las críticas: Ratificar el apoyo de los socios tras una temporada sin títulos.
Ejecutar el plan Mourinho: Como vimos en noticias anteriores, el regreso del luso parece ser la piedra angular de su nueva candidatura.
Frenar campañas externas: Pérez ha sido directo al señalar que existen campañas orquestadas para desestabilizar su gestión.
"Trabajando como un animal"
A sus 79 años, Florentino insiste en que su energía para con el Real Madrid sigue intacta. Su declaración de estar trabajando "día y noche" es un mensaje directo a los opositores y a los jugadores (como Mbappé, que recientemente aceptó los pitos): el jefe sigue al mando y nadie está por encima de la institución.